Saturday, December 16, 2006

Title: Intelectuales en la selva: personajes perdidos [Intellectuals in the Jungle: lost charcters]
Pages: 1/8.
sources: 1/4
extra-class sources: 3 (ohh yeah)

another paper

Title: Intelectuales en la selva: Más sobre ellos [Intellectuals in the Jungle: More About Them.]
Pages: 0/8. here we go!

Thursday, December 14, 2006

Dinner, Second Dinner

Had dinner 1 with Jen and Joan, then dinner 2 at Bistro St.-Tropez with Net. Maybe the most civilized Net dinner ever... but Alex is coming back next semester, so carbomb-induced barbarism will have its heyday once again. Also, probably the most expensive Net dinner ever. Jeezy creezy.

Dave: [paying the $500+ bill with twenties]
Scott (overenthusiastically): "That's the most baller shit ever!"
Dave: Indeed.

The food was nice, though-- the mushroom fricasse was absolutely fantastic. I could live on mushroom fricasse. The tarte tatin: slightly more burny than caramelized, and nowhere near as good as my mother's (which, apparently, sound WASPy when I gush about it to Dave). But pointed towards a new drink by Scott: the kir royale (chambord +champagne, i think?). Tasty.

Then I watched Young Frankenstein in honor of Peter Boyle. I'm not a huge Mel Brooks fan... Spaceballs, The History of the World Part I... eh. Robin Hood: Men in Tights, The Producers: funny. YF was more of an eh. With some admittedly hilarious bits. Off the top of my head:

-When Frankenstein and his fiancee rub elbows to say goodbye because she won't let him ruin her outfit.
-The local brain depository: After 5 o'clock, slide brains in through the slot.
-Anything Igor, but particularly when he rubs his head on Frankenstein like a cat after saying something insubordinate.
-"My grandfather used to work for your grandfather... Rates have gone up since then."
-Putting on the Ritz

and now, back to van pelting.

Wednesday, December 13, 2006

1 paper, 1 exam down;
1 paper, 1 exam to go.


During the Infectious Diseases final, I forgot that Ebola had pleiomorphic virions. Stupid.

Monday, December 11, 2006

It's Electric!

Announcing my new side project: Faceadelphia.
Get on the bandwagon now, chickpeas.

Perdóneme, Padre, porque he pecado:

reinterpretaciones de la religion organizada en las obras del Boom

Los escritores del Boom, como Gabriel García Márquez en Colombia, Manuel Puig en Argentina y Juan Rulfo en México, escribieron dentro de sociedades hispanoamericanas con una mayoría católica; asi que el lector supone que la religión organizada sea muy importante en sus obras. Pero no representan la religión sin cuestionarla;la reinterpretan, usando referencias religiosas para jugar con la imágen tradicional de una América Latina piadosamente religiousa. Freud, cuyas teorías psicoanalístas influyeron a muchos escritores del Boom, dijo que la religión es tan importante a la raza humana porque “Les da información sobre el fuente y la orígen del universo, les asegura proteción y felicidad final entre las vicisitudes dinámicas de la vida y les guía sus pensamientos y actos por preceptos apoyados por la fuerza de su autoridad.”[1] La religión organizada es fuerte a causa de estas características, pero con muchas consequencias por el desarrollo personal. Por las depiciones de los personajes en las obras del Boom, los autores cuestionan el valor positivo de la religión.

García Márquez usa la Biblia cristiana como una referencia textual, pero Cien años de soledad transcende el acto de imitar a la Biblia y realmente analiza el lugar de la religion dentro de la sociedad. García Marquez empieza referencias al libro de Génesis, comparando el principio del mundo con el principio de Macondo. Como justo después de la Creación todo en Edén careció de nombre, Macondo parece empezar como una tabula rasa[2]. El pecado entra en este supuesto paraíso, en el forma de la matanza de Prudencio Aguilar y el incesto entre los primos José Arcadio Buendía y Úrsula, como un parallelo del pecado original de Eva en el Jardín. En la superficie, Cien años de soledad es un homenaje a la Biblia como uno de las historias más importantes en la historia humana.

Pero aunque hay tantas referencias literarias a la Biblia, Cien años de soledad es el relato de un mundo donde la religión no sirve las funciones que enumera Freud. Cuando los hombres de la familia Buendía buscan información, les enseña Melquiades, no los padres católicos. La religion no proporcione la felicidad—la más religiosa de la familia, Fernanda, es también la más infeliz, y la más asociada con la muerte. Finalmente, la religion organizada no tiene mucho poder en Macondo, especialmente comparado con fuerzas económicas, como la compania bananera, o fuerzas militares (el ejército del gobierno central). La religión formal, en Macondo, casi no existe. El signo hecho por José Arcadio Buendía durante de la plaga de olvido, que declara “Dios existe” basta por los Macondianos. Según la definiciónes de Freud de lo que hace la religion, aunque tiene una iglesia, Macondo no tiene religión. La secularización de una sociedad religiosa es lo que logra describir García Márquez en Cien anos de soledad.

En contraste con García Márquez, la sociedad mexicana que describe Rulfo es religiosa, pero deformado por esta religión. En sus cuentos Macario y Talpa de la colección El llano en llamas, Rulfo depicta una religiosidad que enfatiza la culpa y el pecado. La religión es una autoritaria absoluta, asi que cumple con uno de los tres requerimientos de Freud, pero les hace a los personajes primarios, Macario y los amantes, infelices.

Para el narrador joven de Macario, la religión funciona como un fantasmo espantoso, el complemento psicológico de “las barbas del rebozo” con que le amarra los manos su madrina cuando van a la iglesia.[3] Macario tiene un miedo paralítico de que los pecados le vayan a encontrar en la noche, a causa de las creencias que les enseña las mujeres de la casa. La iglesia es formidable; Rulfo usa la palabra “condenaciones” para describir el predicar del señor cura[4]. Pero la religion en casa es aun más siniestra. Ambas la madrina y Felipa usan Macario como una cabeza de turco. Macario cuenta que su madrina le dice “que si en mi cuarto hay chinches y cucharachas y alacranes es porque me voy a ir a arder en el Infierno si sigo con mis mañas de pegarle al suelo con mi cabeza”.[5] No sino la madrina está culpando a Macario por sus defectos mentales, pero también está excusandose a si misma por mantenerle en un cuarto lleno de bichos a causo de sus defectos mentales. El ejemplo más interesante del pasar la culpa es de Felipa. Por las limitaciones de Macario como narrador, un lector de la primera vez podría leer el cuento sin enterarse de que Felipa está usandole para esconder sus propios pecados. Ella estaba embarazada fuera del matrimonio (y entonces la leche que traga Macario), y tambien se acuesta con el niño. Macario, siendo joven e inocente, no podría tener la culpa para todo esto, pero Felipa le dice que “se confiesa todos los días. No porque ella sea mala, sino porque yo estoy repleto por dentro de demonios, y tiene que sacarme esos chamucos del cuerpo confesándose por mí… Por toda la vida ella me hará ese favor”.[6] Rulfo usa un narrador limitado para que el lector puede saber algo que no sabe el narrador. Hay muchas pistas que Felipa está usando la religión para oprimir a Macario, pero él no puede conectar el miedo de pecado y que ella le define como pecador y se define como redentora. Macario es un ejemplo de la religión oprimidora.

Los conceptos religiosos del pecado y culpa también oprimen a los desmerecedores en Talpa. El narrador y su hermana política Natalia ayudan a Tanilo, su hermano y esposo enfermo, a peregrinar hasta Talpa, ciudad de un Virgen que supuestamente cura a los enfermos. Tras meses de caminar, llegan por fin a Talpa donde Tanilio baile extáticamente con los otros peregrinos y muere rezando en la iglesia de la Virgen. Pero las repurcusiones psicológicas se complica con la infidelidad de Natalia con el hermano-narrador. Ellos sienten una culpa terrible despúes de la muerte de Tanilo—pero para matarle, no simplemente for la infidelidad. Pero aunque el narrador dice que Natalia y él comparten la culpa por haber emprendido el viaje, la evidencia textual sugiere que Tanilo hizo su propio destino. El narrador admite que, “La idea de ir a Talpa salió de mi hermano… Desde hacía años que estaba pidiendo que lo llevaran.”[7] El hermano y la esposa le ayudan, y no es un pecado ayudar a realizar los deseos de un hombre muriendo. Como en Macario, en este cuento el lector no puede fiar en las palabras de un narrador que se siente más culpable que debe sentirse.

La culpa de empujarle hacía Talpa es más aceptable que tener relaciones extramaritales. El llorar de Natalia es llamativo. No llora hasta que hay algún testigo, su madre. Natlia llora “sólo para acongojarla y que supiera que sufría… como si estuviera exprimiendo el trapo de nuestros pecados.”[8] Natalia usa sus lágrimas como una confesión, “tal vez para que él vea… todo el gran remordimiento que lleva encima de su alma,” aunque le trató a Tanilo como quiso él.[9] Los dos sobrevivientes parecen más torcidos por la culpa que el pecado.

Las funciones de la religión en Talpa son diferentes por cada personaje. Por Tanilo, tiene la segunda función de Freud: le promete la felicidad. Él tiene la suerte de morir inocente de toda la turbulencia de su hermano y su esposa. Pero por Natalia, después del muerte de su esposo, es un autoridad que va a controlar sus acciones. Aunque el padre cura de Talpa les dice que “La Virgen nuestra… no quiere saber nada de nuestros pecados… para que no nos lastime la vida”[10] también dice que hay que sacrificiar por esta felicidad. Para que se siente menos castigada por las censuras de la religión, Natalia está sacrificando su propia felicidad y coneción con el narrador por la memoria de su esposo.

En Boquitas pintadas de Puig, la religión también parece oprimir más a las mujeres que a los hombres. El estilo de Puig es muy realístico, y él usa la técnica de fuentes primarias. Por eso, las confesiones en la Decimocuarta Entrega de casi todas las personajes femeninas de la novela parecen como materia prima, muy representativa de las confesiones y oraciones de personas reales. Lo que tienen en común casí todas las confesiones es que la mujer está rezando por Juan Carlos, el mujeriego, y culpándo a si mismo o a otra mujer por las acciones del hombre. Son tan similares las confesiones: la niña que él violó dice que él no tuvo la culpa, su madre dice que son las malas mujeres que tienen la culpa, la viuda se culpa por permitirlo a Juan Carlos que le perdió todo su dinero, y Celina culpa a Nené por su muerte. Pero era Juan Carlos que violó, que perdió el dinero, que estaba con muchas mujeres y que estaba afuera toda la noche haciéndolo. Ninguna de estas mujeres quieren echarle la culpa, a causa de un estandard doble en la cultura y la religión. La religón católica fomenta este estandard doble por el comportamiento; tal vez, porque la historia de Adán y Eva atribuye el pecado original a la mujer. La única mujer que muestra algunas señales de no sentirse culpable en su relación con Juan Carlos es Mabel, que dice al padre cura, “¡yo no tengo la culpa si lo dejé de querer!” Pero después de una pausa en su monólogo, que indica un respuesto del padre cura, ella admite “Sí padre, soy débil, y pido perdón.”[11] La religión no permite a estas mujeres que se liberan de la culpa, pero tienen que cargarse de los pecados de los hombres (o en este caso, solamente Juan Carlos, violadelor, seductor, ladrón). El estandard doble en Boquitas pintadas atrapa a la mujer en la posición de cabeza de turco religioso.

En estas obras del ‘Boom,’ la religion no les hace feliz a los personajes, ni les da mucha información sobre el mundo, sino oprime su realización personal. Los autores parecen estar en concordancia con Freud, quien dice de la religión que es “un parallelo al neurósis que el individuo civilizado tiene que superar para maturarse.”[12] Freud diría que la religión oprima el desarrollo personal de toda la gente. Dejando al lado los actitudes de Freud hacía las mujeres, y reconociendo que él es un producto de su propia cultura, parece que los autores del Boom están de acuerdo con Freud. Además, ellos enfatizan los problemas religiosas especiales por los subalternos de la sociedad: los pobres, los con defectos mentales, las mujeres, et cetera. Nos hacen cuestionar el estereotipo de la Hispanoamérica Católica.



[1] “ It gives them information about the source and origin of the universe, it assures them of protection and final happiness amid the changing vicissitudes of life and it guides their thoughts and actions by means of precepts which are backed by the whole force of its authority.” Freud, Sigmund. New introductory lectures on Psychoanalysis. New York: W. W. Norton and Company, 1933. Páginas 220-221.

[2] García Márquez, Gabriel. Cien años de soledad. Madrid: Espasa Calpe, S. A., 1967. Pág. 59

[3] Rulfo, Juan. “Macario”, El llano en llamas. Madrid, Ediciones Cátedra, 1985. Pág 83.

[4] Rulfo, pág. 85

[5] Rulfo, pág. 84-85

[6] Rulfo, pág. 84

[7] Rulfo, Juan. “Talpa”, El llano en llamas. Madrid, Ediciones Cátedra, 1985. Pág. 73

[8] Rulfo, pág. 72

[9] Rulfo, pág. 75

[10] Rulfo, pág. 79

[11] Puig, Manuel. Boquitas pintadas. México, D.F.: Random House, 2005. Pág. 206

[12]A parallel to the neurosis which the civilised individual must pass through on his way from childhood to maturity.” Freud, pág. 230

III

pages: 4/8
works cited: 2.5/4

Sunday, December 10, 2006

progress part II

pages: 3/8
works cited: 2/4

Paper progress

current title: Pecado y confesion: reinterpretaciones de la religion organizada en las obras del Boom
pages: 2/8
works cited: 2/4